
Mendoza está hermosa como siempre.
Explotó el verde los árboles aunque las pelucitas de la floración de las plantas son bastante molestas. De todos modos, la ciudad y sus alrededores están llenos de vida.
La gente, aunque atropellados por una nueva crisis económica, no afloja y sigue haciendo lo que es costumbre de los mendocinos: trabajar, trabajar y no perder las esperanzas.
Pero en la calle, es fantástico ver cómo creció Mendoza: es un movimiento de gente interesante y los negocios tienen mucha actividad.
Esta bien, falta disponer de alguna "moneda" para pasarlo mejor... pero aún así, Mendoza está hermosa.

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